Aun no regreso a la normalidad tan anómala en mi vida que proporciona la rutina de costumbre, eso me queda reservado para el final de la semana. Pero al menos ya puedo dedicar un tiempo para dejar constancia aquí de que sigo vivo. Cosa que en mi caso a veces es mas difícil que para la media.
A pesar de las interminables horas de volante, que hubieran sido menos si no tuviera que dar tantos rodeos para ser el menos obvio de todos los sospechosos. A pesar de las tragedias que he tenido que ver en estas semanas que como siempre no me afectan pero en las que tengo que ver. A pesar de la chica que salto de mi coche en marcha hace solo un par de días. A pesar de tantas cosas...
Se que tengo cosas que deje pendientes en la ultima entrada, y que también podría hablar de cosas mas interesantes, pero a pesar de todo eso, no os contare nada de esto hoy.
Estoy demasiado cansado para hablar de algo mas que no sea para deciros que sigo vivo.
Con un proyecto cancelado que pesa como un fracaso a la espalda, y el objetivo cumplido de lo que se me pidió. Era la sensación que traía una vez entre en esta ciudad.
El jefe contento es lo que importa, la realización personal en el trabajo cuenta menos que mantenerte en el, sobretodo cuando de hacer tu trabajo correctamente depende el mantenerte vivo.
Hoy llego a casa al fin, y no tengo ganas de estar aquí. Pero lo peor es que no hay otro sitio en que me apetezca estar mas que aquí. Es solo que no tengo otro sitio.
No hay un sitio para mi.
Este circo de la vida que llevo se me ha hecho tan desagradable... pero tranquilos se que el espectáculo debe continuar, y continuara. Y seguiré siendo la atracción principal lo quiera o no.
Como siempre que convierto en humo las manchas de sangre y los rastros de pólvora, (que jamas desaparecen de lo mas hondo de mi nariz), me vino la sensación de volver a un lugar donde nadie me espera.
O al menos no se me espera por los motivos que yo desearía.
Ahora tengo algo menos de una semana hasta que el teléfono rompa el silencio y me devuelva al día a día de mierda. Pero no tengo como vivirlos. Esa es mi recompensa por ser el encargado de desahuciar personas de este mundo. Y no se como podre cumplir el castigo, aunque si se que lo cumpliré, porque son demasiados años haciéndolo.
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Dime que no estoy solo